Los seres humanos, participan en la acumulada experiencia de sus innumerables ancestros, muy poco es completamente olvidado. Sin embargo, sólo una pequeña parte de ese conocimiento es formalizado en la literatura y la instrucción consciente. La mayor parte permanece empotrado en el instinto, en las costumbres, en los prejuicios, en los viejos usos. Ignorar esta enorme cantidad de conocimiento, o interferir imprudentemente con la misma, es dejar naúfrago al hombre en un mar de emociones y ambiciones con sólo la miserable provisión de sus conocimientos formales y los mezquinos recursos de su razón individual para sostenerlo.
Frecuentemente, los hombres no se dan cuenta del significado de prejuicios y costumbres inmemoriales. En realidad, ni los más inteligentes de los hombres pueden comprender todos los secretos de la moral tradicional y de los arreglos sociales, pero podemos estar seguros de que la Providencia, actuando a través del ensayo y el error de los hombres, ha desarrollado cada hábito para un propósito importante.
Hace falta la mayor prudencia para acomodar esta masa de opiniones herededas a las exigencias de los nuevos tiempos. Porque prejuicio no es superstición aunque pueda degenerar en ella. Prejuicio es la respuesta que dan la intuición y el consenso ancestral cuando el hombre carece del tiempo o del conocimiento para llegar a una decisión basada en la pura razón.
Frecuentemente, los hombres no se dan cuenta del significado de prejuicios y costumbres inmemoriales. En realidad, ni los más inteligentes de los hombres pueden comprender todos los secretos de la moral tradicional y de los arreglos sociales, pero podemos estar seguros de que la Providencia, actuando a través del ensayo y el error de los hombres, ha desarrollado cada hábito para un propósito importante.
Hace falta la mayor prudencia para acomodar esta masa de opiniones herededas a las exigencias de los nuevos tiempos. Porque prejuicio no es superstición aunque pueda degenerar en ella. Prejuicio es la respuesta que dan la intuición y el consenso ancestral cuando el hombre carece del tiempo o del conocimiento para llegar a una decisión basada en la pura razón.
Edmund Burke